El gobierno estadounidense y la administración china acordaron extender la tregua arancelaria hasta el 10 de enero, según informó el Secretario del Tesoro, Scott Bessent. Esta decisión busca crear margen para resolver asuntos económicos pendientes antes de la reunión entre los líderes Donald Trump y Xi Jinping. La tregua, que ya estaba en vigor, se aplazó de su vencimiento previsto en noviembre.

La visita de Xi Jinping a Washington comienza este miércoles, con una recepción inusual por parte de Trump, quien lo recibió en la Base Conjunta Andrews. Durante la jornada, el presidente chino urgió una mayor cooperación con Estados Unidos, horas después de su llegada. La reunión entre ambos líderes se enmarca en un contexto de tensión comercial, pero con un intento de encontrar puntos en común.

En paralelo, el Secretario de Estado, Marco Rubio, anunció nuevas restricciones de visas para evitar el "turismo de nacimiento", un fenómeno en el que personas viajan a Estados Unidos con el objetivo de dar a luz allí para obtener la ciudadanía. Esta medida refleja una postura más dura en temas migratorios, en medio de la agenda política actual.

La tregua comercial, aunque temporal, representa un gesto de cooperación en un momento de desacuerdos. Los detalles de las negociaciones y los temas a tratar en la reunión aún no han sido detallados, pero la prolongación de la tregua sugiere un intento de evitar un nuevo conflicto.