Morena enfrenta una fractura interna tras la decisión de cuatro líderes estatales de romper con Raúl Morón y apoyar a Carlos Torres Piña como figura central para las elecciones de 2027. La decisión se produce tras una serie de desacuerdos sobre la dirección del partido, especialmente en el estado de Michoacán. Los líderes que se han apartado acusan a Morón de no representar los intereses de la base del partido, mientras que Torres Piña se posiciona como una alternativa más cercana a los sectores más jóvenes y activos de Morena.
La mandataria nacional, Claudia Sheinbaum, ha rechazado las acusaciones de injerencia extranjera lanzadas por un dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Sheinbaum destacó que Morena tiene un mecanismo claro para elegir a sus coordinadores, lo cual refuta las críticas de que el partido estaría siendo manipulado desde fuera. A su vez, el líder del PRD, Andrés Manuel López Obrador, ha llamado a los partidos aliados a evitar la lucha por cargos y a trabajar en unidad para 2027.
El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, ha insistido en la necesidad de mantener la alianza entre Morena, el PRD y el Partido Verde Ecologista (PVEM), a pesar de las diferencias públicas. Durazo considera que los tres partidos están "moralmente obligados" a seguir juntos para construir coaliciones inclusivas y ganadoras. Esta postura refleja una tendencia a la unidad en medio de las tensiones internas, aunque la división en Morena sigue siendo un tema de debate en el ámbito político nacional.



























