El peso mexicano sigue en declive frente al dólar, que inicia la semana a más de 18.39 pesos, según datos del tipo de cambio. La moneda nacional acumula cinco semanas de pérdidas, en medio de la incertidumbre generada por las tasas de interés en México y Estados Unidos.

El precio de la gasolina también registró un ligero aumento, con algunos litros de Magna superando los 24 pesos. Este incremento se suma a la presión cambiaria, que afecta a múltiples sectores económicos.

La erosión del carry trade, un fenómeno financiero que ha impactado al peso, se debe a la disminución del diferencial de tasas entre México y Estados Unidos. Esta situación ha generado inestabilidad en el mercado, con inversionistas buscando alternativas más seguras.

El contexto económico se complica con la incertidumbre sobre las políticas monetarias de ambos países. Mientras México ajusta sus tasas para controlar la inflación, Estados Unidos mantiene una postura más estricta, lo que genera desequilibrios en el valor del peso.

La situación ha llevado a una mayor volatilidad en el tipo de cambio, afectando a empresas y consumidores. La tendencia actual sugiere que el peso seguirá bajo presión a menos que se tomen medidas claras para estabilizar la moneda.