Manifestantes se enfrentaron a la policía en París y otras ciudades francesas el 17 y 18 de octubre, generando saqueos, incendios y enfrentamientos violentos. Las protestas, motivadas por el alza en el costo de vida, se extendieron por varias ciudades, incluyendo Lyon y Marsella. En París, la policía utilizó gases lacrimógenos y unidades especiales como la CRS-8 para dispersar a los grupos.
El 17 de octubre, se reportaron saqueos y incendios en varios puntos de la capital. En la Plaza de la República, grupos encapuchados lanzaron proyectiles y se enfrentaron con las fuerzas de seguridad. Al día siguiente, la policía reanudó las operaciones contra las protestas, deteniendo a más de 1800 personas. En Galerías Lafayette y otros centros comerciales, se registró vandalismo y robos.
Las protestas, que comenzaron como movilizaciones pacíficas, se intensificaron tras el aumento de precios de bienes básicos. En Lyon y Marsella, los vecinos encontraron calles llenas de cristales rotos y restos de incendios. Las autoridades han llamado a la calma, mientras que los manifestantes exigen medidas económicas urgentes. La situación sigue en evolución, con nuevas movilizaciones previstas en los próximos días.

























