Guadalupe Taddei dejó su cargo de presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE) tras presiones por un escándalo de corrupción. La decisión, anunciada recientemente, fue celebrada por algunos sectores políticos como un paso necesario para garantizar la integridad del instituto electoral en el contexto de las elecciones de 2027.
La renuncia de Taddei, quien había sido elegida en 2021, se produce tras una serie de críticas sobre la gestión del INE durante los últimos años. Coparmex, una organización de partidos políticos, exigió una investigación profunda sobre las irregularidades reveladas en el instituto. La organización advirtió que la salida de Taddei no resolvería los problemas, sino que debería dar lugar a una auditoría completa.
Citlalli Hernández, líder de otro partido, celebró la renuncia como un acierto que evitaría daños al INE en las próximas elecciones. Sin embargo, la Fiscalía de Sonora confirmó que no hay denuncias formales contra Taddei ni contra el Instituto Estatal Electoral. El fiscal Gustavo Salas Chávez indicó que no existen denuncias contra la ex presidenta ni contra el actual presidente del IEE, Nery Ruiz Arvizu.
A pesar de la ausencia de denuncias formales, la salida de Taddei ha generado expectativas sobre la necesidad de una revisión más estricta de las operaciones del INE. La Confederación Sindical de Trabajadores de la Educación (CST) pidió que se lleven a cabo auditorías para garantizar la transparencia en el organismo. La situación refleja una creciente preocupación por la integridad del sistema electoral en el país.


























