Un fuerte terremoto de 7,7 grados en la escala de Richter sacudió el norte de Panamá el 7 de julio. El sismo, que duró más de un minuto, causó daños en varias zonas, incluyendo la capital, Ciudad de Panamá. Según informes preliminares, se registraron más de 80 réplicas, algunas con magnitudes superiores a 4 grados.
El movimiento telúrico provocó cortes de luz en varias regiones y generó pánico entre la población. Varios testigos capturaron imágenes del temblor, que se convirtieron en videos virales en redes sociales. En uno de los videos, se muestra a personas que intentan protegerse con botellas de vino, una escena que refleja la improvisación en la reacción ante el desastre.
La alerta de tsunami fue emitida por el Servicio Geológico de Estados Unidos, debido a la ubicación del sismo cerca de la costa. Aunque no se reportaron víctimas fatales, se recomendó a la población mantenerse alerta y seguir las indicaciones de las autoridades. El gobierno panameño inició evaluaciones de los daños y coordinó con organismos internacionales para monitorear la situación.
Este sismo es el más fuerte registrado en Panamá en décadas. Aunque no se han confirmado daños estructurales graves, la comunidad sigue en estado de alerta. El evento recuerda la vulnerabilidad de la región frente a desastres naturales, especialmente en zonas costeras. La respuesta inmediata de las autoridades y la comunicación clara con la población han sido clave para minimizar el impacto.





















