Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente estadounidense Donald Trump acusó a México de ser "el epicentro" del narcotráfico y exigió al gobierno mexicano recuperar el control del territorio. En su discurso, Trump destacó la violencia generada por los cárteles en el país vecino, señalando que este representa un desafío para la seguridad de Estados Unidos. Aunque no mencionó directamente a ningún grupo específico, su crítica fue clara y enfática.
Además de su enfoque en México, Trump utilizó su intervención para abordar otros temas geopolíticos. Alardeó de su intervención en Venezuela y en Irán, afirmando que su enfoque es directo y efectivo. También mencionó la situación en Cuba, asegurando que el régimen caerá y que la libertad llegará al país. Estas declaraciones reflejan una política exterior agresiva y unilateral, en la que Estados Unidos se presenta como actor principal en la región.
La delegación cubana abandonó la sala durante el discurso de Trump, lo que subraya la tensión entre los dos países. Aunque no hubo una confrontación directa, el tono del presidente fue fuerte y desafiante, lo que podría tener implicaciones en las relaciones internacionales. La ONU, como espacio de diálogo, se vio involucrada en un debate político complejo, donde las palabras de Trump tuvieron un impacto significativo.






















