La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, se enfrentó a la federación en una discusión en la terminal aérea, marcada por acusaciones de corrupción y operaciones extranjeras sin aval. La tensión se manifestó en gritos y reproches, revelando una fractura entre el estado y el gobierno federal. La gobernadora defendió la cooperación con Estados Unidos, afirmando no tener miedo ante las amenazas relacionadas con la colaboración bilateral.
Campos reveló detalles de una tensa “pelea” de 10 minutos, en la que se intercambiaron acusaciones mutuas de corrupción. La discusión surgió tras la caída de su exfiscal y frentes legales internacionales. La gobernadora siguió el manual de confrontación de Cabeza de Vaca, con quien comparte un hilo conductor en su estrategia mediática.
La situación refleja una creciente tensión entre Chihuahua y la federación, con operaciones extranjeras sin aval como punto central de conflicto. Campos insistió en la necesidad de cooperación con Estados Unidos, pese a las amenazas. La discusión en la terminal aérea destapó la fractura, con la gobernadora rechazando acusaciones de haberlo acusado. La reunión con la Presidenta se está volviendo una guerra de dimes y diretes.

















