Lula da Silva ha ganado las elecciones presidenciales brasileñas en la segunda vuelta, superando al candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro. El resultado, muy ajustado, ha sido anunciado por autoridades electorales. Lula, quien lideró la carrera con una ventaja mínima, ha asegurado que continuará su mandato durante otros cuatro años.
Las calles de Río de Janeiro y São Paulo se han llenado de celebraciones tras el anuncio oficial. Miles de brasileños han salido a las calles, llorando y abrazándose, mientras el presidente electo prometía un nuevo ciclo de gobierno. La victoria de Lula, considerada histórica, representa una remontada inédita en la historia electoral brasileña.
El candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro ha rechazado reconocer su derrota y ha anunciado que solicitará la anulación de las elecciones. Bolsonaro ha expresado desconfianza en el proceso electoral, acusando a las autoridades de haber ampliado el horario de votación a petición de Lula. Esta decisión ha sido vista como un intento de influir en el resultado final.
La victoria de Lula ha sido celebrada por líderes internacionales, incluido el presidente español Pedro Sánchez, quien ha afirmado que "lo que ha pasado en Brasil, pasará en España". El Consejo Europeo también ha felicitado a Lula, destacando la importancia del voto libre y informado.
La elección ha sido un hito político en América Latina, marcando un cambio de rumbo en un país donde el progresismo ha ganado terreno. La impugnación de Bolsonaro podría llevar a una disputa legal, pero el resultado electoral ha sido ya confirmado por instituciones independientes.



























