El 4 de octubre, Brasil cerró las urnas para la elección presidencial de 2026, en la que se enfrentan Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Según datos preliminares del Tribunal Superior Electoral (TSE), el 12 % de los votos escrutados muestra que Flávio Bolsonaro lidera con el 51,09 %, mientras que Lula da Silva se mantiene en segundo lugar.

El escrutinio inicial revela que Flávio Bolsonaro ha superado el 50 % de los votos contabilizados, lo que podría significar que se convierta en el próximo presidente sin necesidad de una segunda vuelta. Sin embargo, los resultados oficiales aún no han sido anunciados. Lula da Silva, líder del Partido de los Trabajadores, ha destacado que la elección representa una decisión entre «democracia o barbarie», mientras que Flávio Bolsonaro, hijo del ex-presidente Jair Bolsonaro, ha denunciado que el país «no aguanta más».

Esta elección refleja la polarización política en Brasil, con un debate intenso entre la izquierda y la derecha. Lula da Silva, ex-presidente encarcelado, busca recuperar su lugar en la política, mientras que Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, promueve una agenda conservadora. La elección se ha convertido en un referendo sobre el rumbo del país, con implicaciones profundas para su futuro político y social.