Morena y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) enfrentan un riesgo de ruptura en la alianza política debido a desacuerdos sobre la postulación de candidatos a gobernador. La situación se agrava tras la decisión del PRD de considerar a aspirantes que no lograron ser coordinadores de la cuarta transformación, como Andrea Chávez y Ulises Mejía. Esta medida ha generado tensiones con Morena, que busca mantener un control más directo sobre las candidaturas estatales.

El líder morenista Reginaldo Sandoval ha advertido que si el partido no atiende las demandas de sus aliados hacia las elecciones de 2027, podría haber una fractura en la coalición. Esta preocupación se suma a anteriores conflictos, como el caso de Ricardo Mejía en Coahuila, donde el PT postuló a un candidato en desacuerdo con la propuesta morenista. La tensión refleja una división en la estrategia para las próximas elecciones.

Morena ha decidido publicar públicamente las encuestas para elegir coordinadores estatales, buscando frenar la amenaza de ruptura. Esta acción busca garantizar un mayor control sobre las estructuras internas del partido, pero también ha generado descontento entre sus aliados. La situación sigue en evolución, con ambos partidos buscando un equilibrio entre la autonomía y la cohesión en la alianza.