El Niño, fenómeno climático que altera patrones de temperatura y precipitación, podría alcanzar su nivel más intenso en 75 años, según la ONU. Esta alerta se basa en datos recientes que muestran una tendencia a la calentura global, con consecuencias significativas para el clima de México.
En 2015–2016, el último episodio de El Niño causó condiciones extremas en el país, incluyendo sequías severas en el norte y lluvias intensas en el sur. En 2023–2024, se registraron nuevamente contrastes climáticos, con olas de calor en el centro del país y tormentas en el sur. Estos eventos han impactado la agricultura, la disponibilidad de agua y la salud pública.
El fenómeno El Niño se caracteriza por una acumulación de calor en las aguas del Pacífico, lo que altera los patrones de lluvia y temperatura. La ONU señala que el actual ciclo podría ser el más fuerte desde 1949, lo que implica un mayor riesgo de desastres naturales y una mayor presión sobre los recursos hídricos. En México, donde ya se enfrenta a la escasez de agua en zonas como Sonora y Chihuahua, la situación podría empeorar.
La comunidad científica ha alertado sobre la necesidad de preparación ante estos eventos, especialmente en zonas vulnerables. Aunque no hay una fecha exacta para el inicio del próximo El Niño, los expertos coinciden en que su impacto será significativo. La ONU recomienda fortalecer sistemas de alerta temprana y mejorar la gestión de recursos hídricos para mitigar los efectos.



















