El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reafirmado su postura al declarar el estrecho de Ormuz como un "nuevo territorio estadounidense", en medio de tensiones con Irán y Omán. Esta afirmación se produce tras publicar un mapa en su plataforma Truth Social, mostrando el estrecho como propiedad estadounidense. Esta declaración se da en un contexto donde Trump ha rechazado cualquier extensión de la tregua con Irán, y ha lanzado advertencias contra Omán por sus negociaciones en la zona estratégica.

Aunque Trump ha descartado cualquier diálogo con Irán tras la expiración del acuerdo de junio, ha insistido en que el bloqueo naval sigue vigente y que el estrecho de Ormuz permanece abierto. Sin embargo, ha ignorado las preocupaciones de Omán, que ha denunciado la cerradura del paso por parte de Irán. Esta postura refleja una política de confrontación con Irán y una defensa de intereses estratégicos en la región.

Las declaraciones de Trump han sido respaldadas por su equipo, que ha insistido en la necesidad de mantener el control sobre las rutas marítimas clave. A pesar de esto, no se ha confirmado ninguna acción concreta contra Irán, aunque se ha hablado de posibles sanciones económicas. La tensión persiste, pero no se ha registrado un conflicto abierto.