Flávio Bolsonaro, hijo del ex-presidente brasileño Jair Bolsonaro, lidera la segunda vuelta electoral del 25 de octubre tras ganar la primera ronda con un margen de 2,2 millones de votos. El candidato ultraconservador, apoyado por la derecha y por sectores de la sociedad civil, se impuso en las urnas, aunque no alcanzó la mayoría absoluta necesaria para evitar el balotaje. Lula da Silva, expresidente y líder de la izquierda, intenta reducir su ventaja al movilizar a los abstencionistas y recuperar apoyos de candidatos eliminados en la primera ronda.
Los analistas consideran que el resultado del balotaje dependerá de la capacidad de Bolsonaro para consolidar el voto de la derecha y captar apoyos de otros candidatos, mientras que Lula deberá apostar por movilizar a los votantes que no participaron en la primera elección. El exembajador argentino Héctor Scioli, que apoyó a Lula en 2022, dio un giro al respaldar a Bolsonaro tras su triunfo.
La elección refleja una división profunda en el país, con la derecha prometiendo una política dura contra el narcotráfico y la izquierda defendiendo la soberanía nacional y la redistribución de la riqueza. Las encuestas indican que Bolsonaro podría ganar la segunda ronda, pero la competencia es abierta y la situación sigue en tensión. La elección definirá el rumbo político y económico de Brasil durante los próximos años.

























