La Administración del presidente Donald Trump ha puesto en marcha una nueva norma que busca rechazar la residencia permanente a inmigrantes que utilicen ayudas públicas. Esta medida, publicada en un sitio oficial, entrará en vigor este viernes y se aplicará a personas que, según el gobierno, podrían convertirse en una carga para el sistema público. La política se basa en la idea de que los inmigrantes que reciben apoyos como subsidios, asistencia médica o educación pueden representar un costo económico para el Estado.

Esta norma se enmarca en las políticas migratorias más estrictas del mandato de Trump, que han buscado limitar el acceso a beneficios sociales para extranjeros. La guía establece criterios específicos para evaluar si un inmigrante puede ser considerado una carga pública, lo que podría afectar a miles de personas en situación de vulnerabilidad. Aunque no se han dado cifras exactas, la medida ha generado debate sobre su impacto en comunidades marginadas.

La nueva política se suma a otras medidas migratorias implementadas durante el mandato de Trump, que han sido criticadas por organizaciones de derechos humanos y grupos de defensa de inmigrantes. Aunque el gobierno defiende que la medida busca garantizar la eficiencia del sistema público, la aplicación práctica sigue siendo un tema de controversia.