Los perros rescatistas han sido una parte esencial en las operaciones de rescate en México desde el terremoto del 19 de septiembre de 1985. Este desastre, que dejó más de 3,000 muertos, marcó el inicio de la formación de equipos caninos especializados en el país. Perros como Frida y Proteo se destacaron por su habilidad para localizar supervivientes en los escombros, lo que les dio un lugar en la historia nacional.

Hoy en día, estos animales siguen siendo fundamentales en las emergencias. Durante el sismo de 2017, que afectó a varias ciudades, los perros rescatistas nuevamente demostraron su eficacia al encontrar personas atrapadas. La labor de estos perros no solo se limita a los sismos; también participan en operaciones de búsqueda en inundaciones, incendios y accidentes de tráfico.

La formación de estos perros es un proceso largo y exigente. Se les entrena para detectar señales de vida, navegar por espacios reducidos y trabajar en condiciones extremas. En México, la colaboración entre organismos gubernamentales y organizaciones de rescate ha permitido mantener y mejorar estas capacidades. La presencia de los perros rescatistas sigue siendo un símbolo de esperanza y eficiencia en situaciones críticas.