Navi Pillay, jueza sudafricana y exjuez del Tribunal Penal Internacional, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026. El anuncio fue celebrado por organizaciones internacionales que destacaron su labor en la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, el presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó la decisión y acusó al comité del Nobel de corrupción. En una conferencia en Syracuse, Trump afirmó que el premio quedó "desacreditado" tras la elección de Pillay.

Trump sostuvo que Estados Unidos, bajo su mandato, debería haber recibido el reconocimiento. Afirmó que la elección de Pillay dejó una "mancha imborrable" en Noruega, país que otorga el premio. Además, acusó al comité de favorecer a candidatos con "intereses políticos" y no basar su decisión en méritos objetivos. En otro comunicado, Trump llamó a Pillay "desconocida" y cuestionó su relevancia en la escena internacional.

La jueza sudafricana, por su parte, respondió con humor a las críticas. En una entrevista, dijo: "Si siguen aplaudiendo, lo comparto con Trump". Pillay, quien ha trabajado en casos de violaciones de derechos humanos en varios países, incluida la región del Cauca, fue elegida por su defensa de la justicia internacional. Su nombramiento fue visto como un reconocimiento a su trayectoria de más de 40 años en la defensa de la justicia.

La controversia ha generado debates sobre la imparcialidad del comité del Nobel. Algunos analistas señalan que la elección de Pillay refleja una tendencia a honrar figuras que promueven la justicia global, incluso en contextos políticamente sensibles. Mientras tanto, Estados Unidos ha impuesto sanciones a la Corte Penal Internacional horas después de la noticia, lo que ha generado más tensión en las relaciones internacionales.